Podemos, la idea de Nación y la organización del estado by Winston Smith


Seamos sinceros, si Podemos representa como organización concreta el ánimo del 15 M cuya naturaleza inicial era la denuncia reunida en ausencia de “aparato” de los males que saturaban la Nación, atracción espontánea entre iguales, encuentros, reunión de ansiedades e inquietudes, «rendez-vous» de almas perdidas. Podemos ahora se presenta como imagen reflejada en el espejo, como inversión de posición. Es la gente, si. Pero la apuesta por instilarse en el juego político establecido tiene que ser sutil en la aplicación y para que el camello pase por el ojo de la aguja el hilo urdido tiene que ser muy fino, flexible, fuerte, elástico como el de la araña. Un estado moderno no puede ser organizado desde la base por la asamblea, dada la naturaleza política de la España actual, su ingresión en la UE, el proceso de adaptación como Nación incrustada mediante alianzas en numerosos y distintos organismos internacionales, la inevitable cesión de soberanía como compensación, la servidumbre a conglomerados políticos y económicos, militares, en fin, los compromisos y las ententes formales vigentes. Podemos como partido tiene que, una vez decidido pasar por el ojo, mimetizarse en lo posible desde la práctica en los formalismos para tener una oportunidad como entramado político para acceder al poder real sin perder una parte sustancial de su alma promotora, alma como motor de arranque que cesa cuando la maquinaria principal se pone en funcionamiento. Sabíamos que pasaría. Si se pretende cambiar el sistema desde dentro tienes que introducirte. La incomodidad es buena, nunca encajaremos con la suficiente propiedad, bien, que la duda suprema nos aslte a cada codo del camino. En lo que a mi respecta como individuo en lo tocante a la estructura estatal yo soy mas Jacobino que nunca, si, estado central, dotar de la fuerza máxima a los Ayuntamientos para que ayunten y funcionen con el máximo de competencias, con la capacidad amplia de crear norma sin restricciones y un gobierno central que se ocupe de los requisitos de una Nación actualizada, una vez que los poderes sean separados eficázmente para dotarlos de autonomía real y autosuficiencia, se encargaría de los asuntos exteriores, de la representación y poco mas. De lo que se trata es de clavar la punta de la pirámide jerárquica en la tierra para que la base vea el sol. Yo suprimiría todo excepto los Ayuntamientos, que no serían reducidos ni aunados, y un Gobierno Central con mínimas e imprescindibles competencias. Defensa, Exteriores, Economía, Justicia y poco mas. Autonomías, Provincias, Diputaciones, todo eso desaparecería. Todas las competencias deben ser trasladadas a los Municipios. Sin duda, sería necesaria una actualización profunda de la Constitución. Atentamente. Winston Smith 2015 Apátrida

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